martes, 29 de noviembre de 2016

Eco en la prensa y periódicos elegidos

       La mayoría de los periódicos aceptaron el cambio producido, unos con más entusiasmo con otros naturalmente. Las excepciones fueron protagonizadas por El siglo Futuro, de corte integrista, y el ABC monárquico, y en la izquierda por Solidaridad Obrera, periódico anarquista.

       El Siglo Futuro no llegó a publicar en su primera página la noticia de la proclama republicana. Incluyó en su última página del 14 de abril un título a tres de sus siete columnas: “A las seis y media se izó la bandera republicana en el balcón de la Gobernación.” Al día siguiente, 15, su título principal en primera sólo tres columnas: “Toma de posesión de los gobernantes”, con “emocionantes despedidas de SS. MM. Y AA. RR.” El 16 de abril “S.M. el Rey Don Alfonso XIII no ha abdicado”, con el subtítulo, “Se ha retirado para evitar la guerra civil en España”.

         El día 14 advertía que su actitud no variaba “Hoy, como ayer, y como siempre”. El 15, insistía de nuevo en ello. El 16 remachaba la operación al reproducir un artículo de su “querido hermano” La Constancia de San Sebastián bajo el título de “El integrismo no tiene por qué mudar de postura”. ¿Qué postura?

“Somos fundamentalmente antiliberales… Hoy como ayer y como mañana y como siempre, mantenemos nuestra bandera desplegada y afirmamos el lema de nuestro programa político: “Dios, Patria, Fueros.” Dentro de la monarquía tradicional católica”. 

El ABC proclamaba su convicción monárquica, signo de identidad desde su nacimiento como semanario en 1903 y en 1905 como diario. Lo expresaba en un breve editorial titulado “Nuestra actitud”:

“Seguimos y permaneceremos donde estábamos: con la Monarquía constitucional y parlamentaria, con la libertad, con el orden, con el derecho, respetuosos de la voluntad nacional, pero sin sacrificarle nuestras convicciones. La Monarquía es el signo de todo lo que defendemos; es la historia de España. Los hombres y los azares pueden interrumpir, pero no borrar la tradición y la historia, ni extirpar las raíces espirituales de un pueblo, ni cambiar su destino”. 

En la víspera antes a la proclamación de la República el ABC pedía la actuación de las Cortes y la sujeción a la ley:

“Ahora los periódicos de izquierda gritan como energúmenos que se cumpla la voluntad nacional. Lo mismo hemos pedido y seguiremos pidiendo: que se cumpla la voluntad nacional, pero legalmente, jurídicamente; esto es, en las Cortes”. 
“Nos resignaríamos ante la República proclamada en el Parlamento después de unas elecciones garantizadas y seguiríamos defendiendo nuestros ideales de Monarquía constitucional y parlamentaria. Rechazaríamos todo hecho de fuerza, toda imposición irregular y arbitraría de un régimen”. 



La Nación, el periódico vinculado a la dictadura de Primo de Rivera; reaccionó así la noche del 14 de abril:

“Lo que hemos predicado siempre practicaremos. No hemos de perturbar en lo más mínimo el desarrollo de la nueva vida que se quiere dar a España. El primer concepto de nuestro lema es el de Patria. Al bien de ella lo sacrificaremos todo”. 

Al día siguiente recalcaba la misma idea: “Nos preocupa, ante todo, la salvación de nuestra Patria”. El periódico alfonsista La Época reaccionó de manera moderada, el 14 por la noche precedía su información con la frase “Estaríamos ciegos si negáramos la realidad”. Otro periódico conservador, Informaciones, pedía la colaboración con el nuevo régimen bajo el título “La lea colaboración con la República”. La sorpresa fue el periódico fuertemente conservador y católico El Debate: “Ante todo un poder constituido”, “La República es la forma de gobierno establecida “de hecho” en nuestro país. En consecuencia, nuestro deber es acatarla”.
El histórico El Imparcial, decía el 15:

“Hemos pedido siempre respeto para las instituciones, y no vamos a cambiar de ética porque no seamos republicanos […] no modificaremos nuestra ideología, porque no son las ideas hijas de la voluntad, sino la voluntad hija de la idea; estaremos al lado de cuanto signifique orden y libertad, que han sido siempre el norte de este veterano periódico”.




Entre los periódicos a favor de la República, La Vanguardia opinó el 16 que el pueblo español estaba “dando una prueba sin duda única en la Historia”. El Heraldo de Madrid proclamaba su implicación republicana. Otro periódico, El Sol, descartaba la posibilidad de una nueva dictadura:

“Desataría a las veinticuatro horas la guerra civil. La Dictadura se ha deshonrado lo bastante para que el solo conato de reincidencia constituya un crimen. Hasta la revolución, con sus conmociones devastadoras, es preferible a la dictadura. Quien intente de nuevo reinstaurarla incurrirá en delito de alta traición, y debe caer fulminado bajo las balas.”




El Liberal, republicano moderado: “La monarquía no tiene nada que hacer entre nosotros. ¡Todos debemos acatamiento a la soberanía nacional! … Vamos, sin demora, a las Cortes restauradoras de la Libertad”. El republicano La Voz, vespertino editado por la empresa de El Sol: “¡Viva la República española!” . El republicano de izquierdas La Libertad se desbordaba también de emoción: “¡Viva la gloriosa república española! ¡Viva el ejemplar pueblo español!”. La izquierda más radical, La Tierra, cercano a la CNT:

“Está en los corazones y en el ambiente que la República es la única solución capaz de llevar la Patria por el camino de la normalidad y a los espíritus la tranquilidad y esperanza de un mañana mejor”.



         El Socialista, órgano central del Partido Obrero:

“En la Historia de la Humanidad no se ha dado un caso de la magnitud del episodio revolucionario que estamos viviendo… Los socialistas… tenemos el deber de empujar la República a la realización de una política progresiva que dé satisfacción a los justos deseos de los trabajadores, sobre todo a los campesinos, y al mismo tiempo hemos de ser la vanguardia que defienda la República de los asaltos de la reacción”.

         El único diario de izquierdas fuertemente crítico fue Solidaridad Obrera, portavoz de la CNT, editado en Barcelona, que al día siguiente del nacimiento de la República pedía la liberalización de sus presos “como condición previa”. Publicó un manifiesto “¡Ábranse las cárceles!”, convocaba una huelga general en Cataluña pos su falta de entusiasmo por “una República burguesa”, y su decisión de impedir una “nueva dictadura”, en su línea anarquista:

 “Todos en pie de guerra con la República y contra la República si fuera preciso”. 




Como hemos visto, la República parecía que no iba a tener muchos problemas sin tener muchos motivos de preocupación y de queja. Comenzaba el gobierno con condiciones inmejorables “con un pueblo que había reaccionado pacíficamente” que como dijo Alcalá-Zamora había dado una lección al mundo al instaurar su voluntad por vías legales con un orden maravilloso. La Prensa parecía aceptar el nuevo régimen e incluso se ofrecía colaborar con este. Las reacciones más hostiles como las de El Siglo Futuro eran de esperar: pero el periódico tenía escasa influencia por su corta difusión, cerca de cinco mil ejemplares. Era corta también la difusión de periódicos que se encontraban en la misma línea que El Siglo Futuro, tradicionalistas, que se circunscribían más bien al ámbito regional. De los grandes periódicos el único que discrepaba con el nuevo régimen era el ABC.

         Nosotros nos vamos a centrar en  El Siglo Futuro y La Libertad para ejemplificar dos posturas opuestas ante la proclamación de la Segunda República española el 14 de abril de 1931. Las ediciones del 15 de abril nos sirven para poder analizar cómo se construyó en ambos casos la noticia del cambio de régimen. Sin embargo, es necesario señalar que El Siglo Futuro es un periódico de tiraje más limitado que La Libertad, su influencia sería más reducida. Pese a ello, consideramos que es interesante comparar ambos por la radical diferencia ideológica que los sustentaron. Por un lado, El Siglo Futuro responde a la ideología tradicionalista, católica y monárquica vinculada al movimiento carlista, mientras que, La Libertad es un periódico de ideología republicana de izquierdas.

            Consideramos que el análisis morfológico y de contenido comparativo entre ambos puede proporcionarnos interesantes resultados y conclusiones. La pregunta que nos planteamos cómo se manifiestan en la prensa diferentes posturas ideológicas ante un hecho concreto que, en este caso es la proclamación de la Segunda República en España.

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